lunes, 11 de agosto de 2014

Abro la nevera...

Abrí la nevera y en una de las baldas estaban perfectamente ordenadas... todos medicamentos inyectables que han sido compañeros de viajes durante muchos años... y los miré... y por alguna razón que desconozco, las lágrimas comenzaron a correr por las mejillas, y no una, ni dos... de repente aquello se convirtió en un torrente... que no podía parar. Y allí se quedaron. Cerré la nevera, cerré la maleta y agarré carretera...
Debía ser un aviso, o algo semejante... porque una avispa tuvo a bien dejarme un regalo en forma de picadura...Y no, no llevaba inyectables... sólo pastillas que mitigaron algo el efecto... Aún hoy me pica, me escuece, me molesta, me duele... pero no he recurrido a los de la nevera... y me alegra mucho... cumplí (ya hace un tiempo) los 40 y mis pulmones mejoraron, me retiraron medicación (llevo 7 meses), dejé la pasta y soy adicta a las naranjas... para que veas...  

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