martes, 26 de febrero de 2019

Un jazmín del Cabo de Gata

De la casa de allí me traje un montón de ramas de jazmín...
Como tenía pensado bajar de nuevo, pensé en sacarlo de la tierra, directamente, con todas sus raíces... Pero no bajé.
Y las ramas se fueron muriendo... una tras otra (como era de esperar)... pero no todas.
Me quedan estas dos... una ha echado hojas, la otra está vivita... sigo esperando qué hacer con ellas. Espero que en algún momento echen raíces para poder plantarlas...



Y si no lo consigo, cogeré un coche e iré a cogerlo allí. 



viernes, 8 de febrero de 2019

Pelotas de tenis

-Tengo una sensación en el estómago...
- ¿Mariposas?
- jajaja, bueno, no, yo pensaría más en una pelota de tenis... de esas amarillas y duras.
- Mmm... ¿Y cómo ha llegado ahí?
- Bueno, la pregunta sería más bien, ¿Cómo va a salir de ahí? Más que nada porque la presión empieza a ser un poco desagradable.
-¿Has probado con alcohol?
- No funciona
-¿Pastillas?
- No funciona. Pero yo creo que con el mar se acabará disolviendo. Como lo demás.
-Pues perfecto.





miércoles, 6 de febrero de 2019

Lujos de andar por casa...

Los guardas de mi garaje deben estar un poco fascinados conmigo porque últimamente me pasa algo curioso. Y digo últimamente porque esta semana me ha pasado dos veces. El caso es que voy en coche y me quedo literalmente atrapada en alguna historia que van contando por la radio. Bajo la rampa, llego a mi plaza, aparco y ayer, sin ir más lejos, permanecí 10 minutos dentro del coche, (apagado, por supuesto), escuchando una historia que me pareció realmente fascinante. Y es que la gente tiene cosas muy interesantes que contar. Y como no suele ser habitual que las cuenten, o por lo menos que yo me tope con ellas, pues eso me pasa, que me quedo inmóvil, escuchando. Y me parece un verdadero lujo. Porque en un mundo rodeado de pantallas, no hay nada más interesante que poder dedicarse a escuchar mirando al infinito...