jueves, 26 de abril de 2018

29 ravioli y una ensalada...


Desde el primer café de la mañana sabía que el día se iba a complicar… de hecho no era el primero, era el segundo. El primero había terminado avanzando como un loco por el suelo morado de la cocina, la taza había estallado en mil pedazos … Sí, la cosa prometía, y mucho. El listado de cosas por hacer era tan largo que dudaba que pudiera llegar incluso a realizar la mitad, pero que no se dijera, había que comenzar por algún lado y, después de recoger el café del suelo, beber el segundo y tirar los trozos de taza, se puso manos a la obra. Tachando una tras otra las entradas de la lista. Parecía totalmente mentira pero no, la cosa fluía… como el café. Ella sabía que en cualquier momento todo se complicaría y fue justo cuando se oyó decir desde la sala: 29 ravioli y una ensalada.

sábado, 17 de marzo de 2018

Pasta...

El ultimo plato de pasta que me comí, maravilloso, fue el día de año nuevo. Hoy, 17 de marzo, me he comido otro... Tan rico... Yo, que era adicta a la pasta, yo, que no podía pasar días o tres días sin comerme un buen plato... Yo.
Eso sí, ahora soy capaz de comerme la cosecha completa de Naranjas de Valencia y parte del Guadalhorce. 
Cambios. 

martes, 6 de febrero de 2018

Está oculto...

No sabían muy bien a dónde iban... y justo de eso se trataba...  Sólo les habían citado en un lugar y a una hora precisa y el motivo era, ni más ni menos, que ir a comer... y la gracia es no saber a dónde vas, no tener ideas preconcebidas, no saber qué te vas a encontrar y qué vas a comer (hecho que es bastante de agradecer, porque últimamente todo es igual, los lugares son iguales, las cartas son iguales, los emplatados son iguales, habría que aniquilar las pizarras y el queso de cabra...).
Y allí se plantaron... una única mesa, un buen mantel, una estupenda decoración y dejar que empiecen a fluir los platos, uno tras otro... Disfrutar de la comida, de la bebida, de la charla, de la experiencia.
Sin pizarras, sin cestillos de freidora, sin papeles impresos, sin vinagre de Módena, sin ruidos, sin esperas, sin prisas, con ganas, con hambre...
Y nada más.